Diferencias entre heridas agudas y crónicas: por qué algunas heridas no cicatrizan

Diferencias entre heridas agudas y crónicas: por qué algunas heridas no cicatrizan

La cicatrización es un proceso biológico complejo que permite la reparación estructural y funcional de los tejidos tras una lesión. Aunque este proceso está altamente regulado, no siempre progresa de forma adecuada. En la práctica clínica, es frecuente observar heridas que evolucionan de manera favorable y otras que permanecen abiertas durante semanas o meses, a pesar de recibir cuidados aparentemente correctos.

Comprender las diferencias entre heridas agudas y crónicas es fundamental para identificar por qué algunas heridas no cicatrizan, reconocer los factores que alteran la reparación tisular y aplicar estrategias clínicas basadas en evidencia. Esta distinción no solo orienta el tratamiento local, sino que permite entender la herida como parte de un sistema biológico más amplio que involucra al paciente en su totalidad.

¿Qué es una herida aguda?

Una herida aguda es aquella que se produce como consecuencia de un evento traumático o quirúrgico reciente y que progresa de forma ordenada a través de las fases normales de la cicatrización: hemostasia, inflamación, proliferación y remodelación. En ausencia de complicaciones, estas heridas alcanzan el cierre completo dentro de un período esperado.

Desde el punto de vista fisiológico, las heridas agudas activan mecanismos celulares y moleculares que permiten la limpieza del lecho, la formación de tejido de granulación y la epitelización progresiva.

Características clínicas de las heridas agudas

  • Inicio inmediato de la fase de hemostasia con formación de coágulo estable.
  • Respuesta inflamatoria controlada y autolimitada.
  • Migración eficaz de fibroblastos y queratinocitos.
  • Producción adecuada de colágeno tipo III en fases tempranas.
  • Evolución predecible hacia la fase de remodelación.

Ejemplos frecuentes de heridas agudas incluyen heridas quirúrgicas limpias, laceraciones traumáticas recientes, abrasiones superficiales y cortes accidentales en pacientes sin alteraciones sistémicas relevantes.

¿Qué es una herida crónica?

Una herida crónica es aquella que no progresa de manera normal a través de las fases de cicatrización y permanece abierta durante un período prolongado, generalmente superior a cuatro o seis semanas. Estas heridas no siguen un curso fisiológico normal y presentan alteraciones persistentes en el microambiente del lecho de la herida.

Las heridas crónicas representan un desafío clínico importante, ya que suelen asociarse a comorbilidades, deterioro de la perfusión tisular, inflamación persistente y mayor riesgo de infección.

Características clínicas de las heridas crónicas.

  • Estancamiento prolongado en la fase inflamatoria.
  • Actividad proteolítica elevada que degrada factores de crecimiento.
  • Presencia frecuente de tejido no viable.
  • Colonización bacteriana compleja y formación de biofilm.
  • Baja capacidad de regeneración tisular.

A diferencia de las heridas agudas, las heridas crónicas no deben tratarse únicamente con medidas locales, ya que su origen y persistencia están estrechamente relacionados con el estado general del paciente.

¿Por qué algunas heridas no cicatrizan?

La razón principal por la que algunas heridas no cicatrizan radican en la interrupción del proceso normal de cicatrización. Este fallo no suele deberse a un solo factor, sino a la interacción de múltiples elementos locales y sistémicos que mantienen a la herida en un estado inflamatorio crónico.

Inflamación prolongada y desregulada

En las heridas crónicas, la inflamación deja de ser un mecanismo protector y se convierte en un factor de daño. La liberación sostenida de citocinas proinflamatorias, metaloproteinasas y radicales libres degrada el tejido sano y limita la acción de los factores de crecimiento necesarios para la reparación.

Biofilm e infección persistente

El biofilm bacteriano es una de las principales causas del estancamiento de las heridas. Esta compleja estructura protege a los microorganismos de la respuesta inmunológica y de los tratamientos antimicrobianos, favoreciendo una inflamación constante y de bajo grado que impide la cicatrización.

Desequilibrio del microambiente de la herida.

La cicatrización requiere un equilibrio preciso de humedad, oxigenación y temperatura. El exceso de exudado provoca maceración de los bordes, mientras que la desecación del lecho inhibe la migración celular. Ambos escenarios retrasan el cierre de la herida.

Factores sistémicos del paciente

Enfermedades como diabetes mellitus, insuficiencia arterial o venosa, desnutrición, anemia, inmovilidad prolongada y alteraciones en la perfusión tisular reducen la capacidad del organismo para reparar los tejidos y favorecen la cronificación de las heridas.

Ejemplos frecuentes de heridas crónicas en la práctica clínica

Úlceras por presión

Las úlceras por presión se desarrollan como consecuencia de presión prolongada, fricción o cizallamiento, principalmente en pacientes encamados o con movilidad limitada. La isquemia repetida produce daño tisular profundo y altera la respuesta inflamatoria normal.

Heridas diabéticas

Las heridas en pacientes con diabetes presentan alteraciones microvasculares, neuropatía periférica, disminución de la respuesta inmunológica y mayor susceptibilidad a la infección. Estos factores explican por qué las heridas diabéticas cicatrizan lentamente y tienen alto riesgo de complicaciones.

Heridas en pacientes con enfermedades cronicas

Pacientes con enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, cáncer o edad avanzada presentan una menor capacidad de regeneración tisular. En estos casos, la herida es un reflejo del estado sistémico del paciente y requiere un enfoque integral.

Evaluación clínica y algoritmos de cicatrización.

La correcta identificación de una herida aguda o crónica requiere una evaluación de la estructura clínica. Algoritmos como TIME, DOMINATE, DIME, TIMERS y el concepto de Preparación de Lecho de la Herida (PLD) desarrollado por Vincent Falanga, permiten analizar de forma sistemática los factores que interfieren en la cicatrización.

Estos modelos facilitan:

  • Identificación de tejido no viable y necesidad de desbridamiento.
  • Detección de infección o biopelícula persistente.
  • Manejo adecuado del exudado y la humedad.
  • Evaluación de los bordes de la herida.
  • Corrección de factores sistémicos que afectan la reparación tisular.

El uso sistemático de estos algoritmos transforma la toma de decisiones clínicas y mejora los resultados en heridas complejas.

Importancia del abordaje integral en heridas que no cicatrizan

El tratamiento de las heridas crónicas debe ir más allá del apósito. Es fundamental abordar:

  • La causa subyacente de la herida.
  • El control de comorbilidades.
  • La optimización del estado nutricional.
  • La redistribución de presión.
  • El seguimiento clínico continuo.

Solo mediante un enfoque integral es posible reactivar el proceso de cicatrización y lograr el cierre de la herida.

Conclusión

Las heridas agudas y crónicas se diferencian principalmente por su capacidad para avanzar a través de las fases normales de cicatrización. Mientras las heridas agudas siguen un curso fisiológico hacia el cierre, las heridas crónicas permanecen atrapadas en un estado inflamatorio persistente debido a factores locales y sistémicos.

Comprender por qué algunas heridas no cicatrizan permite al profesional de la salud intervenir de forma temprana, aplicar algoritmos clínicos basados en evidencia y optimizar el entorno de la herida. Un abordaje integral, centrado en la herida y en el paciente, es clave para lograr resultados clínicos seguros y eficaces.

Para apoyar el manejo profesional de heridas agudas y crónicas, es fundamental contar con materiales especializados que permitan controlar la infección, equilibrar la humedad y proteger el lecho de la herida. En Curaheridas.com encontrará soluciones diseñadas para acompañar cada etapa del proceso de cicatrización.

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