Cuidado de heridas en invierno: cómo prevenir infecciones y mejorar la cicatrización
El invierno trae consigo un ambiente frío y seco que afecta directamente la piel y modifica la forma en que una herida cicatriza. Durante esta temporada es común que las lesiones tarden más en sanar y que aumenten el riesgo de infección. Conocer estos cambios y aplicar medidas adecuadas permite crear un entorno óptimo para la recuperación, especialmente en personas con heridas quirúrgicas, abrasiones, quemaduras leves o con dispositivos como apósitos y barreras adhesivas.
En este artículo encontrará un enfoque claro y confiable sobre cómo cuidar una herida en los meses de frío, por qué la cicatrización puede verse comprometida y qué productos especializados pueden ayudar a mantener un control adecuado en casa.
Cómo afecta el invierno la cicatrización de las heridas
Las bajas temperaturas generan diversos cambios fisiológicos que influyen de manera directa en la reparación del tejido lesionado. Cuando el ambiente se enfría, los vasos sanguíneos de la piel se contraen para conservar el calor del cuerpo. Esta vasoconstricción reduce el flujo sanguíneo hacia la zona de la herida y con ello disminuye la llegada de oxígeno y nutrientes esenciales. El proceso de cicatrización avanza con más lentitud y la herida puede permanecer más tiempo en sus fases iniciales.
La humedad ambiental también disminuye de forma notable. El aire seco provoca una pérdida de agua en la piel, lo que debilita la barrera cutánea y favorece la aparición de grietas o descamación alrededor de la lesión. Una superficie seca es más propensa a irritarse, a agrietarse ya permite que los microorganismos penetren con mayor facilidad, lo cual eleva la posibilidad de infección.
Otro punto a considerar es que la piel seca no interactúa igual con los adhesivos de apósitos o dispositivos. Cuando la barrera cutánea pierde hidratación, los adhesivos pueden desprenderse, lo que provoca filtraciones, exposición innecesaria de la herida y fricción que afecta el tejido en recuperación. El frío también aumenta la sensibilidad y el dolor, lo que puede hacer más incómodos los cambios de apósitos o la limpieza diaria.
Como resultado, en invierno suelen presentarse:
- Cicatrización más lenta
- Mayor sensibilidad y molestias.
- Riesgo elevado de infección
- Irritación alrededor de la herida
- Menor adhesión de apósitos y barreras
Comprender estos factores ayudará a implementar cuidados más precisos y evitar complicaciones.
Cuidados esenciales para proteger una herida en invierno
Mantener una higiene constante
Una limpieza adecuada sigue siendo uno de los pilares principales para evitar complicaciones. Durante el invierno se recomienda lavar la zona con soluciones suaves, evitar fricciones fuertes y secar con movimientos delicados. Mantener la herida libre de residuos ayuda a que el tejido avance hacia una cicatrización estable.
Mantener la piel hidratada
La hidratación no solo alivia las molestias. También fortalece la barrera cutánea y mejora su elasticidad. Una piel bien hidratada tolera mejor los cambios de apósitos y reduce el riesgo de grietas que pueden convertirse en puertas de entrada para bacterias.
Proteger la herida de la resequedad ambiental
Cubrir adecuadamente la zona ayuda a conservar un microambiente estable. Los apósitos avanzados mantienen la humedad justa para que la herida cicatrice de manera eficiente. En invierno este punto es especialmente importante, ya que el frío y el viento resecan con facilidad la piel expuesta.
Evitar cambios bruscos de temperatura
El paso del calor al frío genera contracción inmediata de los vasos sanguíneos, lo que afecta la llegada de nutrientes y puede incrementar la inflamación. Es recomendable cubrir la zona y evitar la exposición prolongada al exterior.
Importancia de productos elegir adecuados para el invierno
Seleccionar productos diseñados para proteger la piel, estabilizar el entorno de la herida y mejorar la adherencia resulta indispensable en épocas frías. El invierno exige soluciones que compensen la resequedad, reduzcan la fricción y mantengan una barrera eficaz contra los microorganismos.
Elegir correctamente permite mantener la piel íntegra, reducir molestias, evitar desprendimientos de apósitos, minimizar el riesgo de infección y asegurar que la herida continúe su proceso de reparación sin interrupciones. Por esta razón es fundamental optar por materiales que ofrezcan humedad equilibrada, buena transpiración, suavidad al contacto y estabilidad incluso cuando la piel esté más seca de lo habitual.
Productos recomendados
OPSITE POST OP – Smith & Nephew
Favorece un ambiente húmedo adecuado para la cicatrización y permite observar la herida sin retirarlo, lo que evita manipulaciones innecesarias. Protege del frío y reduce el riesgo de infección, ayudando a que el tejido se recupere de forma continua.
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Pasta para ostomías Adapt 60 g, Ref. 79300
Ayuda a nivelar la piel cuando existen pliegues o irregularidades. En invierno la piel seca puede afectar la adherencia de barreras y dispositivos. Esta pasta mejora el sellado y protege la piel periostomal frente a fugas y humedad, manteniendo un entorno estable para la cicatrización.
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Spray removedor adhesivo sin alcohol Adapt, Ref. 7737
La piel reseca es más susceptible a sufrir daño al retirar apósitos. Este spray disuelve el adhesivo sin causar ardor y facilita un retiro suave y seguro, ideal para personas con piel sensible o irritada por el clima frío.
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Protector cutáneo en toalla sin alcohol Adapt, Ref. 7917
Forma una capa protectora que aísla la piel de adhesivos y fricción. Durante el invierno mantiene la piel resistente y evita irritaciones comunes, especialmente en personas que requieren cambios frecuentes de apósito.
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Removedor de adhesivo en toalla Adapt, Ref. 7760
Elimina residuos de adhesivo sin generar incomodidad. Es útil cuando la piel está debilitada por la resequedad, ya que permite una limpieza suave y prepara la piel para un nuevo apósito sin causar daño.
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Ulcoderma Ungüento 15 g – Smith & Nephew
Contribuye a eliminar tejido no viable y promueve la formación de tejido sano. Su efecto antibacteriano es especialmente útil en invierno, cuando la piel es más propensa a inflamarse o infectarse. Es ideal para raspaduras, erosiones y heridas superficiales.
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ACTICOAT 7 – Smith & Nephew
Este apósito está diseñado para heridas con alto riesgo de contaminación o para aquellas que tardan en cerrar. Su tecnología antimicrobiana ayuda a proteger contra bacterias y a mantener un ambiente húmedo controlado, ideal para climas fríos donde la piel está reseca y la cicatrización puede retrasarse. Su uso reduce el riesgo de infección y promueve una curación más segura, especialmente en heridas profundas, úlceras o lesiones crónicas donde la protección prolongada resulta clave.
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Conclusión
El invierno puede ralentizar la cicatrización y aumentar la probabilidad de complicaciones si no se toman las precauciones adecuadas. Sin embargo, con una rutina de cuidado adecuada, productos especializados y atención constante a la hidratación y protección de la piel, es posible favorecer una recuperación más rápida y segura.
Elegir apósitos, ungüentos y dispositivos que mantengan un ambiente equilibrado, protejan la piel reseca y reduzcan el riesgo de infecciones es clave para que el proceso de cicatrización sea efectivo y cómodo. Mantener una vigilancia activa de la herida, combinar limpieza, protección y adhesión adecuada, y adaptar los cuidados al clima frío permite evitar retrasos, irritaciones o complicaciones.
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